Una conversación seria y franca se desenvuelve en el sofá, pero el perro rescatado Donatello Espresso claramente tiene la mente en otro lugar. Este dulce pit bull se sienta detrás de su humano, Fabian, mientras éste se embarca en una charla reflexiva sobre el amor, los sueños y lo que la gente realmente quiere.
Donatello escucha por un rato, aunque sus ojos somnolientos sugieren que la conversación no lo mantiene realmente interesado. En el video compartido en @donatelloespresso, el compañero peludo aparta la mirada, cierra los ojos y, al final, se hunde en el sofá hasta quedar apenas visible.
El perro rescatado deja muy claro al humano que la ‘terapia’ no es lo suyo
En el video, Donatello parece que podría quedarse para la pequeña charla de Fabian en el sofá. Fabian continúa hablando del amor y de cómo las personas pueden tener una idea de lo que quieren sin saber realmente qué buscan. Mientras tanto, Donatello está sentado detrás de él, observándolo todo. Bueno, “observarlo todo” podría ser generoso.
El Pit Bull parece estar soñoliento desde el inicio. Mira hacia otro lado, cierra los ojos y, en general, transmite la energía de alguien que ya ha escuchado suficiente para una tarde. Aun así, se mantiene en su sitio mientras Fabian continúa, lo que probablemente sea la forma más amable en que un perro puede fingir interés.
Cuando Fabian termina su pensamiento, Donatello deja muy claro cuál es su posición. Se hunde lentamente en el sofá hasta desaparecer de la vista, como si tomara una decisión deliberada de apartarse de la conversación. Fabian se da cuenta de lo sucedido y responde con un simple, «Tiene razón». Honestamente, no había mucho más que decir.
El clip ya acumula más de 2.100 “me gusta”, y los comentarios se divierten tanto como la reacción de Donatello. Un espectador bromeó, «Cuando termines de hablar, avísale», mientras otro imaginó al perro pensando, «No me pagan lo suficiente para esto». Alguien más señaló que incluso los terapeutas saben cuándo es hora de terminar una sesión.
Y eso podría ser la parte más divertida de todo este intercambio. El humano quería discutir el significado del amor, y el perro rescatado quería un lugar tranquilo para cerrar los ojos. Ambos dejaron bastante claras sus prioridades.