Al caminar junto a filas de jaulas ruidosas, a menudo se revelan momentos desgarradores que quedan en la memoria de los visitantes para siempre. Un conmovedor video de Instagram de @circlecitypups muestra cómo ese entorno tan cargado está afectando seriamente a una hermosa perra del refugio llamada Nami. Esta pobre cachorra pasa los días acurrucada en la parte trasera de su jaula, temblando mientras la gente pasa.
Sería fácil pensar que es tímida todo el tiempo, pero eso es solo una pequeña parte de su historia. Según el refugio, en el momento en que Nami sale al exterior, aparece un perro completamente diferente, recordando a todos que la vida en la jaula no siempre revela la verdadera personalidad de un perro.
Perro del refugio tiembla, incapaz de entender la vida en la jaula
El video comienza con Nami sentada lo más atrás que puede en su jaula, temblando mientras observa el mundo desde la distancia. En la pantalla, un texto explica que no entiende por qué está allí y que ya ha pasado más de un mes esperando que alguien la elija.
A medida que la cámara se acerca un poco, Nami levanta la mirada con ojos inciertos. Ella nunca ladra ni se pasea; permanece oculta en su rincón, visiblemente nerviosa mientras aparece el mensaje de adopción en la pantalla. Es una imagen difícil de ver, especialmente sabiendo que así no se comporta cuando sale de la jaula.
Según el refugio, Nami es en realidad una perra juguetona y sociable a la que le encanta tener espacio para correr. Disfruta de juegos de persecución, saluda con gusto a las personas y se ilumina cuando tiene la oportunidad de estirar las piernas.
Después de gastar algo de energía, está igual de feliz de reducir el paso para recibir caricias, apoyándose en los mimos y, especialmente, disfrutando de un buen rasca de la cola. El personal también la describe como fácil de manejar, afectuosa y receptiva.
Ese contraste es exactamente la razón por la que publicaciones como esta importan. Un video puede capturar la parte más dura del día de un perro de refugio, mientras que la leyenda ayuda a llenar todo lo que los visitantes podrían haber pasado por alto. Con más de un mes ya a cuestas, Nami sigue esperando a la familia que la conocerá y amará, la perrita feliz más allá de la puerta de la jaula. Esperemos que esa espera no dure mucho más.