Buena suerte encontrando el lugar más suave para echar una siesta dentro de un corral de cachorros lleno de actividad. Es casi imposible, pero un clip de @izy_the_staffy muestra a un pequeño cachorro de Staffordshire Bull Terrier intentando acurrucarse con su mamá dormida. Y él golpea la suerte. La cámara se acerca mientras el diminuto cachorro apoya su barbilla directamente sobre el hocico de Peggy. De pronto, el recién nacido soñoliento despierta y realiza un enorme y tembloroso estiramiento de todo el cuerpo. Aparecen sus diminutas almohadillas rosadas en las puntas de los dedos mientras sus patitas se posan justo sobre la nariz de su mamá.
La perra mamá y el pequeño cachorro se acurrucan juntos, lo bastante cerca como para contar una historia tierna
El video comienza con Peggy acostada dentro del corral de cachorros, con la barbilla apoyada en el piso mientras uno de sus cachorros de pelaje azulado se acurruca justo contra su hocico. El pequeño, de alguna forma, ha conseguido convertir la cara de Peggy en el lugar perfecto para una siesta de la tarde. Los cachorros son puro corazón y nada de lógica.
Luego llega la parte más dulce. Sin abrir siquiera los ojos, el cachorro soñoliento se estira de la nariz a la cola. Aparecen las diminutas almohadillas rosadas, las patitas cortas se estiran hacia adelante y esas diminutas patas caen justo sobre la nariz de Peggy. Ella da un pequeño sobresalto cuando las diminutas uñas rozan su hocico, pero eso es prácticamente toda la reacción que tiene. Nunca se movió ni molesto a su bebé.
Un segundo después, el cachorro se enrolla de nuevo en su lugar, y ambos se acomodan en otro abrazo como si nada hubiera pasado. El clip sencillo ya acumula más de 39,4 mil me gusta en solo un día, y los espectadores se derriten por este momento familiar tan tranquilo.
Una persona admitió que el momento es “tan hermoso”, que podrían verlo una y otra vez con gusto. Mientras tanto, otra bromeó diciendo que esas diminutas patas rojas merecen toda la atención. Un espectador incluso deseó poder trepar y unirse al abrazo.
La leyenda de la cuenta lo resumió a la perfección, diciendo que los recuerdos más dulces suelen ser los cotidianos. Para Peggy, eso significó dejar que su pequeño cachorro se acurrujara, se estirara y volviera a dormir sin interrumpir un solo momento acogedor.
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