Cuando pinta el calor, sacás la reposera, servís un mate y los mosquitos hacen fiesta. Para vos son una molestia, pero para perros y gatos pueden convertirse en un problema más serio de lo que parece. Ojo, no es para paranoiquear, pero sí para jugarla con cabeza: con un par de hábitos y prevención posta, evitás sustos y visitas de urgencia al vet.
Por qué este bicho veraniego preocupa
Los mosquitos no son solo un “pique y listo”. En perros y gatos pueden transmitir el famoso “gusano del corazón” (dirofilariosis), una enfermedad que avanza silenciosa y puede dañar el corazón y los pulmones. También provocan reacciones alérgicas, infecciones en la piel por rascado y, en gatos sensibles, cuadros de hipersensibilidad que se vuelven un círculo vicioso de picazón y estrés.
“Parece una pavada, pero no es solo una picadura molesta”, suele decir cualquier vete de barrio. “En verano vemos más consultas por rasquidos, heridas y toses raras que vienen después de semanas de mosquitos en el patio”.
Qué les puede pasar a perros y gatos
En perros, el gusano del corazón puede generar cansancio, intolerancia al ejercicio, tos seca y, con el tiempo, insuficiencia cardíaca. En gatos es menos frecuente, pero cuando pega, pega fuerte: dificultad para respirar, vómitos intermitentes y cambios de conducta.
Más allá de eso, muchas mascotas sufren dermatitis por picadura: ronchas, piel enrojecida y rascado compulsivo. “Si ves que tu pibe se rasca sin parar y se hace costritas, no lo dejes a la deriva”, remarca otra vete. “Cuanto antes intervenís, menos chances de que se sobreinfecte”.
Señales para no dejar pasar
- Tos nueva o persistente, jadeo sin razón o cansancio fácil en perros.
- Respiración con esfuerzo, maullidos “quejosos” o vómitos esporádicos en gatos.
- Ronchas, enrojecimiento, lamido constante de patas o panza.
- Picaduras que se vuelven heridas, mal olor o secreción.
- Decaimiento general, pérdida de apetito o sueño más largo de lo normal.
Primeros auxilios sin entrar en pánico
Si hay picadura y rascado, limpiá suave con agua y jabón neutro. Podés aplicar compresas frías unos minutos para bajar la inflamación. Evitá usar cremas humanas con corticoides o anestésicos sin hablar con tu veterinaria: en gatos, varios productos de uso humano son tóxicos. Si ves dificultad respiratoria, lengua amoratada o desmayo, salí para la clínica de una.
“Lo importante es no automedicar”, repiten los vets. “Lo que a vos te sirve, a tu mascota la puede complicar”.
Prevención casera que sí suma
Sabés la fórmula, pero vale el recordatorio: los mosquitos aman el agua quieta. Tirate de cabeza a revisar el patio y el balcón.
- Vacías y cepillá baldes, platos de macetas y bebederos cada dos días.
- Cambiá el agua de la pileta inflable o tapala cuando no se usa.
- Destapá canaletas, limpiá rejillas y zanjas donde se junte agua.
- Poné telas mosquiteras y ventiladores: la corriente les complica el vuelo.
- Evitá paseos en horarios de mayor pique (tarde-noche) cerca de lagunas o pastizales.
Repelentes y antiparasitarios: lo que conviene
Para perros y gatos hay pipetas, collares y tabletas con efecto preventivo contra el gusano del corazón. Ojo con los gatos: algunos principios activos que el perro banca, al felino lo pueden intoxicar. “Siempre, pero siempre, usá dosis y producto indicado por tu veterinaria”, suena a latiguillo, pero es la clave.
Repelentes humanos con DEET o citronela en crema no van en mascotas salvo que el vet lo autorice y te dé cómo y dónde aplicar. Sprays ambientales específicos para hogar pueden ayudar, ventilando bien y sin rociar camas ni comederos.
Mitos del barrio que no van
“Con frío se mueren todos los mosquitos, así que no hace falta prevenir en invierno”. Falso: muchos siguen activos y la prevención del gusano del corazón es plan anual, porque el ciclo del parásito no frena por completo.
“Si mi gato no sale, no lo pican”. También falso: los mosquitos entran por cualquier rendija, y el felino indoor no es inmune. “El que menos sale suele ser el que menos control tiene”, dice una vete entre risas. Mejor chequeos y plan al día.
El plan que funciona
- Calendario antiparasitario con producto veterinario indicado para tu zona.
- Control anual con análisis de sangre en perros para descartar la infección.
- Rutina de patio y balcón sin agua estancada.
- Repelencia ambiental y horarios de paseo cuidados.
“Prevenir sale más barato, es más simple y te evita un dolor de cabeza”, resume cualquier profesional con un mate al lado. En verano, jugala inteligente: dale a tus compas de cuatro patas un entorno más hostil para el mosquito y más amigable para su salud. Con un par de cambios chiquitos y constancia, el patio vuelve a ser territorio de siesta, juego y ese revolcón feliz que tanto nos gusta ver.