El adiós en el kennel de Dojo parece rutinario, pero su respuesta deja claro que lo ha escuchado muchas veces antes. En el video compartido por @humanesocietycentralaz, una voluntaria saluda con la mano y dice: “¡Adiós Dojo! ¡Nos vemos mañana!”, solo para que el perro de refugio de 7 años se levante, agite la cola y parezca responder: “¡Por supuesto que lo harás!” Lleva en la Humane Society of Central Arizona desde el 31 de agosto de 2022. A estas alturas, mañana es algo que Dojo conoce muy bien. Lo que aún espera es el día en que alguien vuelva para quedarse de forma definitiva.
Perro del refugio ha estado esperando demasiado tiempo por una familia amorosa para siempre
La video se abre mostrando a Dojo sentado detrás de la puerta de su kennel mientras la voluntaria se despide. Le dice que lo verá mañana. En el momento en que se da cuenta de que se va, su cola empieza a agitarse y todo su cuerpo parece rebotar en su sitio. Abre y cierra la boca mientras mira hacia ella, y el texto traduce su gesto en esta respuesta: “¡Por supuesto que sí! ¡He estado aquí desde el 31 de agosto de 2022!”.
Es entonces cuando te das cuenta de la magnitud de la paciencia de este dulce cachorro. Según la Humane Society of Central Arizona, Dojo es un cruce de bulldog americano de 7 años. Su perfil lo describe como tranquilo y de temperamento fácil, con gusto por relajarse, dar paseos, viajar en coche y recibir caricias. También se lo describe como un gigante blando que quiere un hogar propio.
Sin embargo, necesitaría ser el único animal en la casa. Su perfil dice que no es apto para perros ni para gatos. Eso podría limitar sus opciones, pero no cambia el hecho de que todavía tiene mucho cariño para dar. Mientras otros perros ladran a su alrededor en el refugio, Dojo mantiene la atención en la voluntaria que está frente a él. Parece realmente contento solo por que alguien le está hablando.
El video ya ha acumulado más de 1.000 me gusta, y los espectadores ya esperan con ilusión que su próximo capítulo empiece pronto. La mayoría escribió que rezan para que encuentre un hogar. Para un perro de refugio que ha pasado tanto tiempo viendo a las personas entrar y salir, la despedida más dulce sería aquella seguida por un viaje a casa.