Cachorro de Perro de Montaña de los Pirineos y Corgi olvidan que están en la clínica veterinaria y se divierten

18 agosto, 2026

La mayoría de las visitas al veterinario son para revisiones, pero Brady y Gesso tenían otros planes. El Corgi de 12 años y el cachorro de Gran Pirineo convirtieron la sala de examen en su propio pequeño evento social, con saludos, golosinas, besos de cachorro y un incidente muy desafortunado que involucró a un portapapeles. En el video compartido por @bradythecorgi, los perros en la consulta apenas parecen interesados en comportarse como pacientes. Gesso se ocupa de conocer a todos los que pueda, mientras Brady vigila de cerca la acción y se asegura de que nadie olvide su pago, es decir, las golosinas.

El cachorro de Gran Pirineo y un Corgi convierten su visita al veterinario en tiempo de juego con golosinas, caricias y mucha diversión

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El video comienza con Brady y Gesso sentados juntos en la sala de examen, luciendo casi sospechosamente bien educados. Esa sensación de calma no dura mucho. Gesso decide rápidamente que un veterinario cercano merece un saludo mucho más cercano. Se sube directamente a él, a pesar de que le pidan que se quede abajo, y luego se ve completamente confundida cuando los humanos se oponen.

Pronto entra otro veterinario, llevando un portapapeles, que Gesso decide de inmediato que vale la pena investigar. Su emoción hace que el portapapeles caiga al suelo, y en lugar de avergonzarse, coloca una pata sobre él como si acabara de descubrir un juguete nuevo. Incluso se acerca para darle un beso cuando el veterinario se agacha para recogerlo. La sala se llena de risas, mientras Brady observa desde cerca, aparentemente decidido a no perderse nada.

Luego los perros en la veterinaria cambian de papel. Mientras a Gesso le realizan el examen, Brady continúa tratando de involucrarse. Pero cuando llega su turno, parece estar mucho más interesado en lo que realmente importa: las golosinas. Constantemente mira a su madre durante el chequeo, preguntándose cuándo llegará la próxima golosina.

La dueña finalmente le solicita que se siente y se quede quieto, y Brady hace exactamente eso. Una vez que termina el examen, recibe el pago por su paciencia y recoge con gusto más golosinas en la mesa de examen. Al final, ambos perros se mueven por la sala mientras el personal va y viene. Hay mucho movimiento, mucha atención y casi nada de permanecer quietos.

La publicación recibió más de 12,000 “me gusta” en 14 horas, y los espectadores claramente disfrutaron del caos. Uno bromeó diciendo que verlo era como hacer cardio. Al final, ambos perros parecían ponerse de acuerdo en lo más importante. La visita al veterinario fue “divertida.”

Mateo Alvarado

Escribo sobre perros desde una mirada cercana, práctica y argentina. Me interesa contar historias, compartir consejos útiles y ayudar a que cada familia entienda mejor las necesidades, el comportamiento y el bienestar de su compañero de cuatro patas.